"PANPINA" ("MUÑECA" en euskera)
Este cortometraje es muy especial para mí, tengo un personaje algo odioso e inmoral, pero que ayuda a entender que estas cosas, por muy lejanas y ficticias que pueden parecernos a simple vista, siguen ocurriendo a día de hoy.
"Panpina", es una chica que acaba de cumplir 18 años, representa simbólicamente a una muñeca. Su hermano David, es el creador de esta muñeca, el mismo que abusa psicológicamente y físicamente de su hermana, Panpina. En el transcurso de cada cumpleaños, su único recuerdo “esperanzador”, ella recordará a todo lo que ha estado sometida de forma gradual, llegando a un momento de no retorno. Donde ni apenas gritar sirve. Panpina se acaba apagando como lo hacen las velas que sopla cada año, ante la imposibilidad de progresar, se queda estancada en el tiempo. Los finales felices no son siempre reales.
Si te pones a pensar, David, es insignificante. Todo gira en torno a Panpina (su habitación, su cumpleaños, su degradación, su sufrimiento...). No se menciona ni el nombre de David, incluso cada espectador puede interpretar que él puede ser su pareja, un amigo, su hermano... Por desgracia, esa clase de violencia se puede dar en cualquiera de los casos, sin importar la relación social que sea. Por ello, como actores y guionistas quisimos dejar muchos frentes abiertos.
Este cortometraje es muy especial para mí, tengo un personaje algo odioso e inmoral, pero que ayuda a entender que estas cosas, por muy lejanas y ficticias que pueden parecernos a simple vista, siguen ocurriendo a día de hoy.
"Panpina", es una chica que acaba de cumplir 18 años, representa simbólicamente a una muñeca. Su hermano David, es el creador de esta muñeca, el mismo que abusa psicológicamente y físicamente de su hermana, Panpina. En el transcurso de cada cumpleaños, su único recuerdo “esperanzador”, ella recordará a todo lo que ha estado sometida de forma gradual, llegando a un momento de no retorno. Donde ni apenas gritar sirve. Panpina se acaba apagando como lo hacen las velas que sopla cada año, ante la imposibilidad de progresar, se queda estancada en el tiempo. Los finales felices no son siempre reales.
Si te pones a pensar, David, es insignificante. Todo gira en torno a Panpina (su habitación, su cumpleaños, su degradación, su sufrimiento...). No se menciona ni el nombre de David, incluso cada espectador puede interpretar que él puede ser su pareja, un amigo, su hermano... Por desgracia, esa clase de violencia se puede dar en cualquiera de los casos, sin importar la relación social que sea. Por ello, como actores y guionistas quisimos dejar muchos frentes abiertos.
Dejo una fotografía del cartel que hicimos para el cortometraje con el nombre de todo el equipo que lo producimos.
También dejo dos fotogramas del cortometraje, que ayudan a entender visualmente qué queríamos contar con esta historia, donde la violencia se hace eco en ese entorno rosado y morado que tan reivindicativo puede parecer a simple vista.